Talat Manzoor, Asesor Internacional de Empresas

Talat Manzoor nació y creció en Bahrein, en el Golfo Pérsico. A Granada llegó con apenas 17 años y los estudios preuniversitarios recién terminados. Dejó de lado destinos habituales entre sus conciudadanos, como Estados Unidos o el Reino Unido, y acabó decidiéndose por la oferta académica de Escuela de Gerencia.Talat Manzoor

Un bahreiní en la antigua corte de los nazaríes. ¿Por qué eligió quedarse aquí?

Me atrajo mucho la oferta formativa de Escuela Internacional de Gerencia, y la posibilidad de realizar el último año de carrera en la Universidad de Derby. También tenía como objetivo aprender español, una lengua muy importante en las relaciones comerciales entre mi país y Europa.

Entonces, su ingreso en la Escuela fue algo especial…

Sí, así fue. Para empezar, la entrevista con Alejandro Melgarejo, el director académico, se desarrolló completamente en inglés porque yo no entendía el idioma. Poco a poco fui aprendiendo, y pasé cuatro años en Escuela de Gerencia, desde 1995 a 1999.

Con la perspectiva que dan los años, ¿volvería a meterse en este jaleo de estudiar en un país del que casi nada sabía?

Sin duda, volvería a repetir todos mis aciertos, porque la decisión de venir a estudiar aquí se ha demostrado como crucial en mi vida. Me siento tremendamente satisfecho.

No vivió usted, entonces, el choque de culturas…

No, porque el método de estudio en Bahrein también bascula mucho en torno a lo práctico, como ocurre aquí. Por eso he recomendado y sigo recomendando a personas de mi entorno inmediato que escojan este centro para formarse.

Porque, ¿cómo transcurrieron los cuatro años de estudios en Escuela de Gerencia?

Se me pasaron en un suspiro. una vez superada la barrera idiomática, no me costó integrarme, aunque los primeros meses tuve a Alejandro un poco ocupado contestando a mis inquietudes y preguntas. Luego, seguí dando la lata con otros asuntos, y a partir del tercer año, con mi idea de hacer unas prácticas en la empresa en cuanto me las pudieran proporcionar.

Inasequible al desaliento, entonces…

A lo largo de mi vida, he aprendido que preguntar no es ofender, y que la mejor forma de conseguir las cosas es pedirlas educadamente. E_insistentemente, por qué no decirlo, ja, ja, ja… El ‘no’ ya lo tienes por anticipado, así que conocer este extremo es la mejor forma de estar un paso más cerca del ‘sí’.

¿Siempre tuvo clara su vocación?

Sí, siempre quise dedicarme al comercio internacional. Además, el hecho de que mis padres no sean bareiníes sino asiáticos me ha permitido dominar varios idiomas: el inglés, el árabe, el español… Soy, digamos, una rareza, por la mezcla de culturas, pero esa rareza, al hablar de comercio internacional, se convierte, pienso, en fortaleza.

Así que la Escuela le proporcionó las ansiadas prácticas.

Sí, tuve cuatro empresas para escoger, y me quedé con Plásticos Escudero, donde estuve trabajando durante siete años. Allí desarrollé mi labor en exportaciones, porque la empresa estaba internacionalizándose. Así que llegué en el momento justo, y viajé por toda Europa, Asia, América Central y del Sur, Golfo Pérsico, etcétera. Llegamos a vender incluso en Kazajistán.

Y luego cambió de aires…

Sí, pensé que había llegado el momento de iniciarme con un negocio propio, y estuve trabajando en energías renovables. Y_de ahí a crear mi propia asesoría internacional de comercio, donde he tenido y tengo el placer de trabajar con importantes empresas, españolas como los jamones Joselito, LoMonaco, y muchas otras. Hace cinco años que estoy trabajando en esta dinámica, y me voy adaptando a los flujos comerciales. Y desde hace medio año, colaboro además con la Universidad Politécnica de Bahrein.

Y en todo este periplo, ¿qué papel ocupa la Escuela?

La Escuela ha marcado mi vida. Es el reflejo de un entorno abierto, donde la gente es buena por naturaleza. Nunca tuve problema alguno, y me ayudaron académica y personalmente muchísimo. Aquí aprendí que los negocios deben afrontarse con una gran dosis de humildad, y por eso volví a hacer el Master en Dirección de Comercio Internacional. Aquí he sido y soy muy feliz.

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