María Ángeles Zambrano, Gestora comercial de Adeslas SegurCaixa

Maria Adeslas GranadaMaría Ángeles Zambrano nació en Toledo hace 36 años, donde su padre, funcionario, estaba destinado. A los tres años vino a Granada, y se considera granadina, conocedora de su gente y de su tierra. Descubrió su vocación comercial cuando compaginaba sus estudios de Derecho con trabajos eventuales, y sigue trabajando y creciendo profesionalmente en este sector desde hace casi 13 años.

¿Cómo descubrió Escuela Internacional de Gerencia?

Creo que la Escuela ha sido desde siempre la referencia para la formación en materias relacionadas con la gestión empresarial. Venía oyendo a mis compañeros durante años hablar de su excelencia académica, de su prestigio, y quise conocer de primera mano la formación que se imparte en ella. Por ello, me acerqué un día y a través de su coordinador, Alberto Bueno, pude comprobar que lo que había oído se ajustaba plenamente a la realidad.

Y entonces, decidió formarse aquí…

Sí, pensaba que era el momento de seguir creciendo y conociendo la labor comercial más a fondo. Esta necesidad casi vital por crecer ha formado parte de mi actitud personal desde siempre. En zoología se dice que las especies que sobreviven son las que mejor se adaptan a los cambios, y en el momento económico, social y laboral en el que nos encontramos, debemos de estar mejor formados y preparados.

¿Cómo se decidió a realizar el Programa Superior de Dirección de Ventas?

La base de conocimientos que me había otorgado mi condición de licenciada en Derecho es muy útil en el mundo en el que me muevo, el de los contratos de servicios, pero comprendí que necesitaba una formación específica para orientar de forma adecuada mis esfuerzos a las ventas. Desde la primera clase que recibí, se me inculcó el hecho de que el vendedor debe llevar la cultura de empresa en las venas, y que los vendedores tenemos una gran responsabilidad, porque asesoramos al cliente a la hora de escoger bienes y servicios de gran utilidad para su vida diaria.

Cuando llegó a la Escuela, ¿cuáles fueron sus sensaciones?

En primer lugar, me vi, después de algunos años, en un aula, pero con unos compañeros muy distintos de la última vez. Estaba rodeada por 20 personas, todos ellos grandes profesionales de entre 30 y 50 años, con puestos de responsabilidad en sus empresas. Personas que, sin lugar a dudas, me han aportado su experiencia, su visión, y la capacidad para trabajar en equipo y bajo presión cuando las circunstancias lo requieren.

¿Qué cualidades destacaría de quienes han sido sus compañeros durante el Programa?

Muchas, y todas buenas. He apreciado en mis compañeros cualidades como la constancia, la perseverancia, y sobre todo el compañerismo. Son actitudes ante la vida que me quedarán grabadas para siempre.

¿Y en los profesores?

Su extraordinaria solvencia intelectual y su experiencia. Han sido, en la inmensa mayoría de los casos, directivos de grandes empresas, capaces de diseñar siempre con acierto herramientas tan importantes como los planes estratégicos, las hojas de ruta, con una aportación de bases sólidas, y el enfoque correcto para saber cómo alcanzar los objetivos previstos, algo que es clave en la dinámica del trabajo comercial. Los tres valores que considero claves son la profesionalidad, la credibilidad y la seguridad del trabajo bien hecho.

Hace usted mucho hincapié en el enfoque, en la orientación…

Sí, pienso que nuestro comportamiento, la manera en que hacemos nuestro trabajo, determina nuestros resultados. El éxito, para mí, se debe a la unión de dos factores: la aptitud y la actitud. La mejor actitud es la de seguir creciendo siempre, la de no conformarnos con las circunstancias. Y tener el convencimiento de que con un destino claro y con persistencia se llega. Con las aptitudes que he adquirido en Escuela de Gerencia, cada día atiendo, investigo y descubro las necesidades de los clientes, sugiero y recomiendo las alternativas y modalidades de producto que mejor puedan satisfacer sus aspiraciones, a fin de materializar la operación y superar sus expectativas. Esto es lo más importante que aprendí en Escuela de Gerencia: que con pasión, talento y esfuerzo, se consiguen los objetivos.

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