Encarnación Bueno – Área Comercial de Cajamar

Encarnación Bueno - EIGEncarnación Bueno nació y creció en Granada. Tras estudiar Formación Profesional, accedió a Escuela Internacional de Gerencia porque su vocación era trabajar en el sector financiero.

Desde que pasó por las aulas de la Escuela, ha desempeñado diversas responsabilidades en dicho sector. Tras un periodo de prácticas en Renta 4, acabó formando parte del staff de dicha empresa. De ahí pasó al Banco Popular, en su división de Banca Privada, y luego llegó a Cajamar, la cooperativa de crédito para la que trabaja actualmente, y donde ha asumido diversas responsabilidades tanto en la división de Banca Privada como en la de Banca Minorista.

¿Siempre tuvo usted muy claro lo que quería hacer profesionalmente, no es así?

Sí, desde que pensé a qué me gustaría dedicarme me llamó la atención el sector financiero. Y llegué a Escuela de Gerencia por eso, porque sabía que en ella iba a encontrar los conocimientos necesarios, en primera instancia, y la posibilidad de realizar las prácticas de empresa en el sector.

¿Cómo fue el primer contacto con la Escuela?

Pues igual que el segundo y el tercero, ja, ja, ja… Fantástico. Hice la entrevista, y se confirmaron e incluso se superaron todas mis expectativas. Encontré un lugar donde aprender con un sistema práctico, diferente, pegado al terreno. Con un valor añadido muy grande en todos los aspectos.

¿Y cuál es ese valor?

El trato personal, sin duda. Para mí es fundamental. Desde el primer momento, sentí que pertenecía a una institución educativa de primer orden, pensada para que quienes confían en ella se sientan arropados. He sentido que la Escuela me ha acompañado a lo largo de la vida, ofreciéndome un punto de apoyo, una seguridad que para mí es fundamental.

¿Qué valores ha encontrado aquí?

Para mí, uno fundamental ha sido la disciplina, entendida como la seriedad y la perfección en la realización de un trabajo completo en tiempo y forma. Me gusta que la disciplina forme parte de mi vida, y aunque era un valor que siempre ha formado parte de mi vida, aquí reforcé mucho ese valor.

La disciplina suena a algo que cuesta, a algo antiguo…

Para nada. Depende de cómo se entienda. Si se entiende como una imposición, no será algo satisfactorio. Si se entiende como una herramienta para que el trabajo sea ordenado, como un instrumento para alcanzar las metas que uno se fija, es fantástica. Así la entiendo yo, y aquí la encontré.

Por lo que podemos inferir, su relación con la Escuela no terminó cuando finalizaron sus estudios…

Qué va, he seguido por aquí siempre que he podido, y de hecho, los directivos de la Escuela se han convertido en mis mayores aliados a la hora de tomar decisiones en mi carrera profesional. Cada vez que me he planteado cambiar de empresa, les he consultado, y siempre me han dado un buen consejo.

¿Y entre sus compañeros, ha tenido usted esa misma confianza?

Solo puedo decir que aquí entré teniendo compañeros y salí teniendo amigos. Con muchos sigo teniendo un contacto frecuente. Entre nosotros, durante la carrera, competíamos sanamente para conseguir los mejores resultados, y eso redundaba en beneficios para todos.

¿Cómo calificaría la labor del profesorado?

Un diez. Espectacular en todo. Son personas que trabajan, que viven la empresa. Pienso que no es lo mismo hablar desde un conocimiento académico que desde la práctica diaria, y eso se reflejaba en las clases. Los profesores nos contaban casos reales, que les habían ocurrido horas antes de la clase. Era la realidad más profunda en estado puro.

El mejor momento…

Todos y cada uno de los días que conformaron los cuatro años que estuve aquí. Crecí a nivel personal, formativo, social. No era solo lo académico. Pasábamos mucho tiempo juntos. Recuerdo con cariño las Jornadas de Ocio y Negocio que hicimos en Sierra Nevada. Esquiábamos y al mismo tiempo evaluábamos los negocios que había en la estación. Era muy divertido, y muy útil.

Si alguien con ganas de dedicarse al mundo de la empresa le pregunta por la Escuela, usted le diría…

Algo que aprendí aquí. Que la suerte no viene, que hay que buscarla. Que todo en la vida tiene un porqué, y que el porqué de la Escuela es crear profesionales íntegros. Aquí se viene a aprender cómo el amor por el trabajo bien hecho siempre da resultados.

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