Empresa familiar.¿Más pasado que futuro?

Según el Instituto de Empresa Familiar (IEF), y con el refrendo del Grupo Europeo de Empresas Familiares (GEEF), nos encontramos con una Empresa Familiar cuando se cumplen los siguientes requisitos:

  1. Que la mayoría de los votos sean propiedad de personas de la familia que fundó la empresa o de quien tiene el capital social de la misma.
  2. La mayoría de los votos puede ser directa o indirecta.
  3. Que al menos un representante de la familia participe en la gestión.
  4. Y en empresas cotizadas, si al menos controlan el 25%, lo que puede suponer una influencia decisiva.

En este tipo de empresas  deben converger tres circunstancias:

  1. Propiedad
  2. Gestión
  3. Continuidad generacional

Empresa familiar

Ante este escenario, veamos que está ocurriendo en nuestro entorno y cómo ello le afecta al futuro más o menos aciago de dicha estructura que, por otra parte, ha dado y sigue dando gran sostenibilidad a nuestra economía.

 

Analicemos dos variables que , a mi entender, son claves para la supervivencia de la Empresa Familiar, tal y como la entendemos en nuestros días:

 

En primer lugar, hay un dato escalofriante que nos informa que en España y en los últimos cuatro años, la Tasa de Supervivencia de la Empresa se sitúa en torno al 80 % , proporción del número de permanencia sobre movimientos totales, tendencia que indicaría, en caso de no cambiar, la progresiva disminución de organizaciones empresariales en nuestro país. Además, no debemos olvidar los cada vez más cortos periodos de vida de éstas, motivados a su vez por las convulsiones permanentes a las que se ven sometidas ante la globalización y el crecimiento exponencial de la tecnología.

En segundo lugar, y según el Instituto Nacional de Estadística, en nuestro país desde el año 2002 al 2011, se producen entre 110.000 y 145.000 disoluciones familiares anuales, con una duración media de matrimonios disueltos de aproximadamente 15 años. Son tres divorcios por cada cuatro matrimonios, lo que sitúa la tasa nacional de ruptura en 0,69 que junto a Bélgica nos coloca a la cabeza de la Unión Europea.

Por un lado, parece claro que cada vez será más difícil encontrar compañías con historia suficiente como para contarla a las nuevas generaciones; y , por otro, vemos como la estructura familiar entendida como la conocíamos hasta hace muy poco tiempo, da paso a nuevas formas de familias desestructuradas o monoparentales.

Dice Peter Drucker que “La supervivencia de la Empresa Familiar está garantizada únicamente si la familia está al servicio del negocio, y no al revés”.

En nuestro caso, tendremos que pensar si habrá negocios que duren lo suficiente como para que las estructuras familiares se pongan a su servicio; y si existirán modelos familiares lo suficientemente sólidos para que sobre ellos recaiga el peso de la gestión de nuestras compañías.

Foto: @Vokakvklim, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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