Dirigir: una tarea en beneficio de los demás

DirigirUna de las cosas que más placer nos causa es ofrecer beneficio a los demás. Normalmente disfrutamos más regalando que con el regalo que nos hacen. Desde ese simple gesto podemos relanzar nuestra capacidad de hacer el bien pensando en el largo plazo, aunque no vayamos a estar. Podemos hacer grandes cosas que nos trasciendan en el tiempo, lo que supone una amplitud de miras sobre la rutina diaria.

A esto contribuimos en la Escuela, a desarrollar personas en beneficio de la sociedad y pensando en el largo plazo. Más allá de la crisis, si no hay talento no habrá desarrollo. Competimos entre países, con personas que tienen hambre de colocar a su empresa en los primeros niveles. Y para eso hace falta visión global y no solo geográfica, tanto de la persona como de la empresa, para proyectarse y para descubrir oportunidades en el amplio mundo de los negocios.

La empresa, junto con la familia son las dos instituciones impulsoras de la sociedad. Y por ello cabe que el directivo de empresa aspire a la excelencia profesional, preparándose para elevar los estándares profesionales, porque los resultados de su obra van en beneficio de los demás. El directivo debe ser como un artista que nunca se cansa de perfeccionar su obra.

Casi la mitad de los ejecutivos españoles ha ampliado su preparación más allá de los estudios universitarios (expansión 30.1.13). El porcentaje de directivos que ha cursado un máster ha aumentado notablemente en los últimos 5 años, pasando del 33 al 46%. Magnífica noticia que enlaza con la reflexión que nos regalaba Albert Einstein “nunca consideres el estudio como un deber, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso mundo del saber”.

El cambio constante y el ritmo acelerado del cambio hacen que la formación sea una necesidad permanente de actualizar conocimientos y visualizar tendencias. La formación de postgrado, con contenidos actualizados y profesores profesionales del mundo empresarial, como tenemos en Escuela Internacional de Gerencia, va más allá cuando se enriquece con la aportación de alumnos capaces de trasladar al grupo sus propias experiencias profesionales. De nuevo un regalo que nos hace felices, cuando en ese intercambio ofrecemos nuestro saber y experiencia a los demás. El mundo de relación que se abre con los compañeros de formación tiende a permanecer y ampliarse en el tiempo, lo que produce un efecto multiplicador impensable antes de acudir a la formación del posgrado.

Que lo urgente no nos impida ver lo importante. Los grandes deportistas, a los que admiramos por sus valores y éxitos, se entrenan para competir al máximo nivel. Si queremos estar preparados para competir en el excitante mundo de los negocios debemos prepararnos con la formación adecuada y en el lugar adecuado. Hemos elegido dirigir y de nuestros éxitos depende el progreso. Siempre es bueno agarrarse a las excusas, pero no son más que las espinas que aparecen para llegar a la rosa deseada. Pensemos en el regalo que queremos hacer a los demás desde nuestro puesto directivo, porque al final no nos preguntarán que sabemos sino qué hemos hecho en beneficio de los demás.

Sin comentarios.

Dejar una respuesta.